
La respuesta a esta pregunta es: ¡No! Si existiera una prevención médica con base suficiente para luchar contra las enfermedades virales y se atendiera convenientemente a las mujeres embarazadas y a los lactantes, la esperanza de la vida también podría aumentar considerablemente en los países pobres. El derecho a una prevención y a un tratamiento adecuado de las enfermedades obliga a los Estados dentro del marco de los medios disponibles, a poner en práctica medidas profesionales de higiene pública accesibles a todos por igual y a proteger la salud de personas contra todos aquellos peligros evitables como la propagación de enfermedades contagiosas curables y las condiciones de trabajo peligrosas para la salud.
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